Más vale un gol que 1.100 pases de tiqui taca

Se la pasa, la toca, la toca, la pasa a la izquierda, la toca… Resultado del partido: 1-1. Eliminados.

Creo que es la semana en la que todos tenemos claro que, no por mucho tocar, se consigue lo que se necesita. El resultado es importante y no se puede perder de vista. El gol tiene que llegar. Anotar más que los rivales. Es fútbol.

En mi pueblo hay muchos hombres solteros. Decía mi abuela que “las mujeres van río abajo, como las truchas”. Era una forma de decir que vas a encontrar a pocas muchachas que quieran vivir en el pico de las montañas. Por eso, en las zonas rurales, abundan los hombres solteros.

En mi pueblo, cada sábado, decenas de machos entre 30 y 60 años siguen la misma rutina: ducha a fondo, “Varón Dandy”, camisa de cuadros limpia, 100 eurillos en el bolso y a salir de copas (de cacharros, decimos allí). A las 22:00 horas todo son ilusiones. Las mujeres (pocas) empiezan a llegar a los bares en grupitos de amigas y pasan delante de los señores solitarios apoyados en la barra del bar. Ellas bailan en grupo mientras ellos sostienen la barra haciendo bíceps con los vasos. Pasan las horas y ninguna de ellas hace eco de las ansias por compañía de ellos, de la necesidad de una sonrisa cómplice, de la profundidad del deseo de un rato agradable. Alguno de ellos, el más pinturero, después de muchos dyc-cocas, se animará a dar el paso adelante. Irá a uno de los grupos de chicas. Y disparará a cualquiera. Sin análisis previo. Si tiene suerte, ellas le harán un hueco en el corro durante un rato. Y él intentará hablar con todas, intentando despertar el deseo de alguna. Porque todas le valen y a ninguna discrimina. Las ganas pueden.

El fin de la noche es previsible. Ellos en prácticamente la misma posición que cinco horas antes, pero en un local más oscuro. La música se va apagando y las luces, demoledoras, se encienden. Toca ir a casa. Solo. Como los todos los sábados de los últimos 10, 20 o 30 años.

El sábado que viene volverán a intentarlo.

Hace años que veo a la mayoría de los hombres de mi pueblo seguir esa misma rutina. Esforzándose sábado tras sábado sin una estrategia clara que les lleve al éxito: encontrar a alguien con quien compartir su tiempo. ¿Por qué hacen eso? Porque es fácil de hacer, aunque no lleve a ningún sitio.

Lo mismo que en un partido de fútbol en el que se pierde de vista la portería y se emplea el tiempo pases infinitos. ¿Por qué hacen eso? Porque da sensación de control, aunque no produzca ningún resultado.

Lo mismo que cuando se aplica a ofertas de empleo de una forma sencilla, haciendo click a un botón o enviando un CV. En una mañana puedes solicitar 200 empleos, pero es muy probable que tengas muy pocas entrevistas. O puede que ninguna. Y así al día siguiente y al siguiente…y al siguiente. Día tras día aplicando simple y sencillamente a ofertas en las que pocas terminan en entrevista.

En el fútbol, el foco es el gol. En encontrar pareja, necesitas demostrar que eres especial y que consideras especial a la otra persona. Al buscar empleo, quieres tener las máximas oportunidades de acceder a una entrevista. Y eso es lo que HIWOOK te ofrece: oportunidades reales y tangibles de acceder a entrevistas. Eso sí, aplicar no es tan fácil como hacer click en un botón. Eso lo hace cualquiera. Aquí puedes demostrar lo que sabes hacer para conseguir, de verdad, la entrevista que estás buscando.